jueves, 11 de enero de 2018

Devolviendo libros a la biblioteca

Ayer volví a Málaga (España), para recoger el Visto Bueno de la tutora al Trabajo Fin de Máster (TFM), de una especialización jurídica que estoy realizando, organizada conjuntamente por el Colegio de Abogados de Málaga y la Universidad de Málaga. El proyecto de investigación, que también deposité en la Secretaría y en el que he estado trabajando durante seis meses, clasificado en la Categoría de Habilidades Jurídicas, está centrado en aspectos específicos del Derecho Penal. Pero ya te lo explicaré cuando lo defienda ante el Tribunal, al igual que hice con el Trabajo Fin de Grado (TFG) en "Alforjas llenas" y "En torno al interés superior del menor".

El motivo de la entradilla anterior es para contarte que aproveché el momento y me pasé por la biblioteca de la Facultad de Derecho de Málaga, ubicada en Teatinos, para devolver la última tanda de libros de la “extensa” bibliografía que Carmen (directora del TFM y que referencié en "Juana está en mi casa"), me sugirió el verano pasado. Te dejo en el encabezamiento una instantánea de los últimos tomos que he tenido que consultar en estas Navidades. La visita a la biblioteca me recordó otra biblioteca que conocí a principios de la década de los ochenta del siglo pasado, correspondiente a la antigua Escuela de Comercio de Málaga, allá en Martiricos (te hablé del centro educativo en el texto “De corazón diplomado”), donde realicé mis primeros estudios universitarios.

Hace unos años, en ¿Nuevo o mismo papel? cuando reflexionaba sobre el papel de las bibliotecas en mi país, inventarié la de la Escuela de Empresariales (nombre que tomó la antigua, conocida y respetada Escuela de Comercio y de Titulados Mercantiles malagueña), regentada por la cordial profesora de Francés y ¡cómo no recordar! aquellos dos voluminosos tomos del texto de Estructura Económica de Ramón Tamames, asignatura troncal de Tercero de la Diplomatura en Empresariales. También, te apunté mis evocaciones de la entonces biblioteca de la Facultad de Derecho, en El Palo (Málaga), donde repasábamos las asignaturas propias de la especialidad de Dirección y Gestión de la Licenciatura en Económicas. Nos gustaba el ambiente de esas instalaciones y cogíamos varios autobuses para desplazarnos.

La actual biblioteca de Derecho tiene el nombre de D. Alejandro J. Rodríguez Carrión, dispone de más de ochenta y cinco mil monografías, cerca de mil quinientas revistas, trescientos veintinueve puntos de lectura y veinticinco equipos informáticos a disposición del público. Destacar la Sala de Fondo Antiguo Don Antonio Ortega Carrillo de Albornoz, con fondos de los siglos XVI al XIX. Todo un lujo que he tenido la oportunidad de disfrutar en estos meses de investigación. Agradecer a los bibliotecarios y bibliotecarias su inestimable ayuda en la localización de los voluminosos textos técnicos. En el encabezamiento te dejo una instantánea de los últimos volúmenes "hojeados" (Fuente de la imagen: elaboración propia).