miércoles, 15 de marzo de 2017

Poquito a poquito

Constaté ayer lo revoltoso que andan algunas de mis amistades que laboran en informática y telecomunicaciones. No se imaginaban que a sus edades el mercado se encontrara un tanto animado, fijándose en sus perfiles profesionales, cotizándolos decentemente. Dejando a un lado eso de que la suerte no surge por arte de magia, sino que para nosotros, los más comunes de los mortales, lo normal es que la suerte nos la curremos poquito a poquito (parafraseando la canción), cierto que los seleccionadores de personal y cazatalentos no “hacen tanco asco” a personas ya entradas en años (cuarenta, cincuenta y más allá), cuando hablamos de las especialidades antes referenciadas, en comparación a otras, como las mías, que si pretendes seguir determinado camino, lo normal es que estés poco más que vagabundeando laboralmente para conseguir traer algo de comida al hogar.

Hace un tiempo, se escribía en The Eocnomist How to bag a geek, que traducido con mi inglés de los Montes de Málaga es algo así: “Cómo sacar a una persona apasionada por la tecnología y la informática y con gran conocimiento sobre estos temas”. ¡Ojo! Que no se enteren mis amistades telecos e informáticos del origen del término “geek”, voz anglosajona que originariamente significaba “tonto”. Pues bien, hacía mención el articulista sobre el aumento de la demanda de talento en estas lides, aventurándose en la afirmación de que no se trataba de un fenómeno sólo de Silicon Valley, sin que era de ámbito mundial (India, China…), por lo que los especialistas en selección están en plan pesca de talentos a la vez que las empresas intentan retener a esos talentos con estrategias envolventes de lo más variopintas.

Entre otros comentarios, también se apunta en el artículo que los mejores profesionales en el desarrollo de aplicaciones informáticas conceptúan en la importancia del término "compartir" (eso es bueno). Igualmente, parece que se constató las preferencias de estos profesionales por la pyme y la micropyme, pasando de las grandes corporaciones, donde se sienten como piezas de una inmensa maquinaria de tecnología. Curiosamente, algunas de estas tácticas circundantes consisten en adquirir empresas donde luego incorporan a estos técnicos, ofreciéndoles, además de suculentas retribuciones, la sensación de autonomía, maniobras que The Economist define como “adquitratos”, término proveniente de “adquisiciones de empresas” y “contratos a profesionales de la tecnología” (Fuente de la imagen: pixabay).