jueves, 11 de abril de 2013

Aprendizaje móvil

Fuente de la imagen: archivo propio
Debido a que ayer quise escribirte sobre la muerte de Sampedro (ver postForjarme quien soy[1]), dejé para esta mañana la reflexión sobre “Mobile Learning”, originada por el artículo de Álvaro Martín Sancho y Patricia López Esco en Cinco Días: ¿Preparados para el ‘mobile learning’?[2]. Pero primero vamos a delimitar qué es eso de Mobile Learning, que me gusta nombrarlo “aprendizaje móvil” (así, de sencillo, en castellano), o como se denomina en fundeu.es: aprendizaje electrónico móvil. De acuerdo, en inglés, M-learning. Es una metodología de enseñanza y aprendizaje que se vale del uso de pequeños dispositivos móviles, tales como: teléfonos móviles, PDA, tabletas, PocketPC, iPod y todo terminal de mano que tenga alguna forma de conectividad inalámbrica (Fuente: Moreno Guerrero[3]). Bien. Seguro que ahora aparecerán los oportunistas, advenedizos y temporeros de todo y se pondrán medallas diciendo que desde hace décadas venían pronosticando este tipo de enseñanza asistida por los móviles. En este caso no tendrás la tentación de meterme en ese saco, puesto que mi vaticinio de entonces no coincide con el que esgrimen hoy esos presuntos aprovechados. Me explicaré.

Después de recorrerme en el año 1997 toda Andalucía con un equipo de docentes, ejecutando nueve jornadas sobre las nuevas tecnologías aplicadas a la educación, organizadas por la organización CECAP Andalucía Facep, de la que era Secretario General, con el uso de Internet como invitado estrella, en el año 1998 tuve la oportunidad, ya en el seno del Grupo Tadel, de charlar largo y tendido con el responsable de informática sobre el uso de dispositivos móviles en la educación. La tendencia en aquellos tiempos a que los teléfonos fueran más pequeños, probablemente encendió en mi mente la idea de que difícilmente el futuro de la teleformación (sí, elearning) estuviera soportado por pequeños dispositivos móviles, por mucha capacidad o resolución que dispusieran esas maquinitas. Así se lo trasladé. Posteriormente, en el Grupo Vértice (1999), se me iba la olla charlando con los telecos e informáticos sobre estos temas. Me quedó claro lo que pensaba el equipo: el futuro estaba en los dispositivos. De hecho, algunos de los miembros siguen haciendo carrera en este tema, por ejemplo, José Antonio con su proyecto Movion Soluciones Tecnológicas

Pero también se consolidó definitivamente en mi mente la imagen de que esa futurible tecnología, que entonces estaba por llegar, no iba a ser la panacea y el maná de la educación reglada y no reglada. Y las futuras experiencias que disfrutaría en el sector de la educación (año 2000, Grupo Lehmberg, año 2002, La Factoría de la Red… periodo 2007-2010 Grupo M Capital), no hicieron sino arraigar más esa intuición profesional. Evidentemente, la educación va incorporando sucesivamente las nuevas tecnologías de la comunicación, desde el histórico EAO (Enseñanza apoyada por el ordenador), hasta la incorporación de las clases presenciales virtuales, pasando por el multimedia educativo, la tele-educación, la web-based teaching, etc. Tanto desde el simple uso de los soportes multimedia, como el acaecimiento de la Red de Redes, el teléfono y, en menor medida, la televisión, han interesado para gravitar el proceso de enseñanza-aprendizaje en sus diferentes modalidades y aspectos. Lógicamente, hoy las tecnologías móviles, mobile learning o M-learning, están generando expectativas en el sistema educativo, que entre otras cosas, sirve para promover nuevas iniciativas empresariales, proyectos de I+D+i, etc.

Yo mismo, actualmente, utilizo el móvil para escuchar las clases magistrales del Grado en Derecho mientras voy en el autobús o hago footing, pero las presenciales me gusta verlas en una pantalla bastante más grande que la del iphone o el ipad, con un micrófono adecuado y una cámara bien posicionada (no sujetándola con una mano), ya sea en el trabajo o en la casa. Y de la realización de los tropecientos trabajos que me mandan los profesores, impensables redactarlos desde el teléfono; mejor con un cómodo teclado. Por tanto, para finalizar, bienvenida la tecnología para que el aprendizaje móvil se desarrolle en toda la extensión, pero entendida esta sistemática como parte de un “Todo”, no como el futuro “Todo” de la enseñanza y la formación, ni tan siguiera de la teleformación, por mucho que se diga que las empresas apuestan por ella para la formación de sus trabajadores o que el organismo internacional de estandarización W3C prevé certificar el HTML5 como estándar en 2014 y la proyección del "magnífico" gabinete de investigación IDC augure una fulgurante implantación o que los “iluminados” de siempre se apropien de predicciones que no les corresponden (fuente de la imagen: sxc.hu). Imagen incorporada con posterioridad; fuente: archivo propio.
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[1] Velasco Carretero, Manuel. Forjarme quien soy. 2013. Sitio visitado el 11/04/2013.
[2] Álvaro Martín Sancho y Patricia López Esco. ¿Preparados para el ‘mobile learning’? Cinco Días. 2013. Sitio visitado el 11/04/2013.
[3] Antonio José Moreno Guerrero. Móvil learning. Observatorio tecnológico. Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. 2011. Sitio visitado el 11/04/2013.