lunes, 15 de noviembre de 2004

¿A cómo tienes hoy el kilo de blog?

A principios de la década de los ochenta, siglo pasado, se me pegó la muletilla de un cliente del bufete donde trabajaba de pasante. 

Tenía el hombre un restaurante y siempre que visitaba el despacho preguntaba: ¿Cómo va el negocio Manuel? 

Con mi mesa llena de declaraciones de IRPF e ISS, le decía: Aquí estamos, ¿te pongo cuarto y mitad de Licencia Fiscal? 

Y me sumergía de nuevo en los papeles. Tómate un café, sentenciaba. 

Desde entonces, es una frase que, dependiendo de la temporada, sale de mis labios con mejor o peor acierto.

A principios de los noventa estuve trabajando de auditor interno en un grupo empresarial del sector de la distribución, con tres hipermercados, veintiún supermercados, almacén regulador y marca franquiciadora euromarket (hoy la cadena es bastante más pequeña pero sigue dando caña en Fuengirola). Allí introduje una variante. 

Cuando me pasaba por la pescadería del hipermercado en Marbella, le preguntaba al pescadero: ¿A cómo tienes el kilo de gallo hoy? 

Al frutero: ¿A cómo tienes el kilo de papaya? 


Al carnicero: ¿A cómo tienes el kilo de secreto ibérico?

Cuando me sentaba con la directora de recursos humanos: ¿A cómo tienes el kilo de currículum? Caro, me contestaba. 

Con el director de administración: ¿A cómo tienes el kilo de transferencias de EDI? Liquidando estamos. 

Auditoría externa: Chicos ¿A cómo tenéis hoy el kilo de ajustes y recomendaciones? Por las nubes, respondían. 

Hasta a Miguel Ángel, el director general, en alguna ocasión le pregunté: ¿A cómo está el kilo de expansión? Déjate de bromas, Manolo. Espetó. 

Con los miembros del consejo de administración no me atreví.

Y seguí con lo del kilo en los años sucesivos. 

En la empresa de transportes y distribución (1993-1996): ¿A cómo tienes hoy el kilo de donuts? 

En la organización empresarial (1994-1998): ¿A cómo tienes el kilo de asociado? 

En la empresa de formación (1998) ¿A cómo tenéis hoy la teleformación? 

En el grupo de tecnología (1999) ¿A cómo cotiza el ADSL? 

En la empresa de diseño (2002): ¿A cómo el kilo de páginas web? 

En las de construcción y promoción (2004): ¿A cómo está hoy el ladrillo? Etc.

En mi estancia en Virgen de la Oliva (2002-2004), le pregunté a un socio, rudo empresario agrícola: ¿Cómo va el negocio? Me responde todo serio: ¿El negocio?, el negocio del tío Teodosio. Una cerilla le voy a meter y voy a mandar las cepas y los olivos al otro barrio. 

Estábamos en pleno saneamiento y reordenación de la empresa y todo eran ajustes y ajustes y el hombre explotó. Posteriormente, siempre que me lo encontraba nos reíamos con el tío Teodosio. Por lo visto, el tal Teodosio era un habitante del pueblo, Mollina.

De palabras de ese tipo tengo para dar y regalar. Mi cerebro crea y, sobre todo, adopta frases, para mí graciosas, que se quedan huérfanas en el viento de la vida. 

Os cuento la última y termino. 

Allá por 1996, en mi estancia en Madrid, arreglando una confederación de organizaciones empresariales, mantenía largas conversaciones con los miembros de la directiva confederal y, sobre todo, con el comité ejecutivo y su presidente, Heliodoro.

Era tal el cúmulo de objetivos que teníamos en la mesa, que los días previos a las juntas era un hombre a un móvil pegado. 

Empezaba con el secretario y terminaba con el presidente (entre medio el vicepresidente, los miembros de las comisiones y los presidentes de las organizaciones empresariales en toda España, que eran diecinueve). 

Como sabía que tenían muchos temas que proponer y para evitar recibir una nueva llamada telefónica, cuando terminaban de hablar, les inquiría: Más cosas.
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Un día, Heliodoro suelta en la comida posterior a la Directiva: Es la primera vez en mi vida empresarial, que ya es larga, que un colaborador, después de pedirle un cúmulo de temas, luego me dice: Más cosas. Manolo, estoy gratamente sorprendido. 

La larga carcajada de los comensales fue sonada. 

Otro día contaré lo de “evacuar el informe” (el presidente canario se revolcaba de risa) y otras historias que hicieron que mi camino profesional estuviera salpicado de muchos momentos agradables (imagen de balanza antigua; fuente: Wikipedia).

 (Formato de texto actualizado y modificado posteriormente. Fuente de las imágenes: sxc.hu).

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