jueves, 13 de febrero de 2003

El Matrimonio

Me pregunto qué nos hace hoy unir nuestra vida con la de otra persona, en matrimonio. Para la Administración Pública de cualquier pueblo, esta representación es como un acto jurídico, formalizado a través de un contrato ordinario o de adhesión y delante de un fedatario público (alineación positivista).

Mientras, para las religiones monoteístas más importantes, el matrimonio es como un símbolo de unión transitoria de almas en este mundo y un compromiso espiritual de dos personas. Los líderes de estos cultos y adoraciones, de una forma u otra, suelen hablar de que es una institución sugerida o alentada por su Dios y necesaria para todos los habitantes de la Tierra (orientación ius-naturalista en la religión cristiana). 

¿Y para nosotros, dentro de nosotros mismos, como UNO, en nuestra intimidad, sin agendas ocultas? ¿Es sexo? ¿Es protección? ¿Es amor? ¿Qué entendemos por amor (habría que preguntarse primero)? ¿Es un ritual ancestral? ¿Es religión? ¿Es Pasión? ¿Es formar familia? ¿Es reconocimiento de nuestra hombría o feminidad? ¿Es Naturaleza? 

Desde los cienciólogos hasta los ultraortodoxos, pasando por las órdenes y prelaturas de diversa y rica procedencia, corrientes de pensamiento religioso a fin de cuentas, suelen expresar que la familia, iniciada a través de la unión de dos personas, ha sido el pedestal de la Humanidad y que, actualmente, el matrimonio es una figura espiritual naufragada. También escucho que ese naufragio es el culpable de lo mal que está el mundo. 

Pienso que el Matrimonio, como el concepto de los Maltratos, del Machismo, del Feminismo, del Nacimiento, de la Enfermedad, de la Pobreza, de le Emigración, de la Inmigración, de la Convivencia entre Pueblos, de las Religiones, de lo Público, de lo Privado, como de las Culturas, como de los Pueblos, como de las Sociedades, como el Día, como la Noche, como la Muerte … como la Vida misma, está en continua transformación o mudanza, es decir, en evolución. Caso de que el matrimonio estuviera en crisis, no sería la causa de que la Humanidad estuviera, también, en caos, sino, en todo caso, uno de los efectos de dicha tempestad (Imagen incorporada posteriormente: fuente: sxc.hu).