lunes, 27 de marzo de 2017

Más allá de las buenas prácticas

Si eres follower de este sitio, seguramente recordarás que en más de una ocasión he escrito sobre el binomio empresa - familia. Desde el visitado, y también criticado, “Hijos de papá”, hasta “Cuarto y mitad de empresa familiar”, pasando por "Network Marketing”, “Constelaciones” o “Ya tenemos bastante”, son buena prueba de ello. Asimismo, por "Derivada de famulus" y "La Familia", conoces mi reflexión y respeto por el término “Familia”. Incluso, en “De vuelta al PPF”, reflexionaba sobre la cultura del protocolo familiar, lo que en el Real Decreto 171/2007, de 9 de febrero, por el que se regula la publicidad de los protocolos familiares, se denominaba shareholders agreement.

Te comento lo anterior porque, escuchando a Chuck Berry (ver texto “Antes del rock fue Chuck”), el fin de semana pasado estuve re-hojeando el libro de John Ward Unconventional Wisdom: Counterintuitive Insights for Family Business Success[1], que traducido con mi inglés de los Montes de Málaga, es algo así como “La sabiduría no convencional: ideas anticonceptivas para el éxito de la empresa familiar”. Entiende el autor que las empresas familiares prosperan persiguiendo estrategias no convencionales. Debido a que son impulsadas ​​por los valores y piensan a muy largo plazo, adoptan enfoques no populares con la moda actual de gestión o con el enfoque organizativo de la mayoría de las empresas. Esa es la clave de su ventaja competitiva. 

Sin embargo, para Ward, las empresas familiares deben encontrar maneras de atender simultáneamente las necesidades empresariales y las metas familiares, que requieren prioridades y principios muy diferentes. Como resultado, deben pensar paradójicamente y encontrar ideas que las empresas de un solo propósito no necesitan contemplar. Deben atreverse a ser diferentes. El negocio familiar requiere un sistema de gobierno diferente, pero debe ser uno que pueda ser controlado. A través de las páginas, intenta John ofrecerme la sabiduría no convencional necesaria para aprovechar la singularidad estratégica y cultural de un negocio familiar con garantía de éxito duradero. 

A continuación te dejo un vídeo, subido a Youtube por Fundación Rafael del Pino, con unos comentarios, en inglés, de John Ward, sobre el arte de la continuidad de la empresa familiar, más allá de las buenas prácticas (Fuente de la imagen: pixabay).

[1] Ward, John. Unconventional Wisdom: Counterintuitive Insights for Family Business Success. Editorial Wiley. 2005.

domingo, 26 de marzo de 2017

Cual afanado labrador

En el texto “Entre habas”, te contaba la tarea que me asignó mi madre, cuando era niño. Me apañó una zoleta y me entregó una servilleta amarrada con un atillo, que contenía un pedazo de salchichón, curado al aire de la Serranía de Ronda, y el preceptivo trozo de pan, con el mandamiento de labrar la tierra donde crecían oportunas matas de habas. Presto estuve ante tal agropecuaria tarea que, arribado el plantío, me encontré ante un, para mi estatura de infante, frondoso bosque de vicia faba ("faba", como diría María Luisa, mi profesora de Derecho Romano). 

Ni corto ni perezoso, cual afanado labrador de habas, me interné entre aquellas plantas trepadoras y, encontrado un rellano, dispuse a reponer fuerzas antes incluso de haber dado buen uso del escardillo. Disfrutado el embutido y el chusco y habiéndome sabido a poco, volví a la hacienda donde, con estrategia de niño, imploré a la madre reponer el atillo con suculenta vianda. Sorprendida mi querida ascendiente, dispuso nuevas provisiones en el paño y dándome un beso en la frente, me recordó nuevamente la tarea.

Lo anterior viene a colación, porque Alonso (Gracias) me ha traído de su huerto un generoso puñado de habas (en el encabezado te dejo una instantánea; fuente: elaboración propia), y rápidamente, porque ya venían "creciditas", las he cocinado como te comenté de soslayo en “Carpanta”, o sea, con jamón. Me gusta servir el plato como principal, generoso (para ¡hartarme ¡vamos!). Fácil de hacer si tienes a mano, además de las habas, trocitos de jamón, cebolla (también me gusta echarle un diente de ajo picado), aceite de oliva virgen extra, huevos y poco más. 

Se desgranan las habas. Se pochan cebollas en el aceite; se le añaden las habas y se van removiendo durante quince minutos a fuego medio. Luego se añade el jamón, cocinando cinco minutos. Finalmente, si quieres, puedes echarle huevos, removiéndolos en la misma sartén (también puedes incorporarlos batidos). Cuando haya cuajado ya están listas las habas con jamón y, en este último caso, huevo. Habrás observado que no he utilizado sal, puesto que ya el jamón se supone que viene salado. No obstante, sal a tu gusto. A continuación te dejo una receta de habas con jamón, alojada en Youtube por Dalicia´s.